Posee la misma naturaleza que el
Tauro masculino, acentuada por el encanto de
Venus que hace de ella una mujer terriblemente femenina.
Lo que en el hombre nacido en
Tauro es debilidad, en ella se convierte en
atractivo y
seducción.
El amor por las
Bellas Artes, los
tejidos suntuosos, los jardines floridos, los hogares maravillosos, la buena cocina y la mesa bien adornada hacen doblemente atractiva a esta mujer para los hombres, los cuales gustan de su
refinamiento y de su
arte de vivir. Debe advertirse que la mujer
Tauro tendrá que combatir la misma tendencia a la obesidad...
Esta
venusiana también es
celosa y
posesiva. Con sus hijos corre el riesgo de ser una madre absorbente, sobre todo con los varones. De carácter exclusivista y de una pieza, cuenta mucho para ella la palabra dada. Tiene el sentido de la familia (terrícola) y no gusta de ver su hogar deshecho.
Si tal caso se presenta, emprenderá la lucha para que las cosas vuelvan a "lo que deben ser". Tendrá éxito en las
profesiones artísticas o
vocacionales, así como en toda ocupación femenina que requiera intervenciones decisivas de la intuición y la sensibilidad.
Las mujeres nacidas en
Tauro carecen, en ocasiones, de voluntad constructiva, si ésta ha de mantenerse largo tiempo.
Si no encuentran al compañero de su vida, también corren el peligro de dejarse arrastrar por
pasiones a veces nefastas, de las que difícilmente saldrán victoriosas porque se obstinarán en el mal tan fuertemente como en el bien.
De porte siempre
grácil y a menudo muy
bella, la venusiana mujer
Tauro es de corazón tierno, tenaz en sus odios, de alegría
espiritual y apetito sensual y goloso.